ESTRATEGIAS, METODOLOGÍAS & DIDÁCTICAS EDUCATIVAS
Un encuentro con lo digital: nuevas formas de “aprender a aprender”
EDICIONES
Cabrera-Amaiquema, J. E. (2022). Un encuentro con lo digital: nuevas formas de “aprender a aprender”. YUYAY: Estrategias, metodologías & Didácticas Educativas, 1(1), 16–22. https://doi.org/10.59343/yuyay.v1i1.3
Un encuentro con lo digital: nuevas formas de “aprender a aprender”.
La necesidad de explicar conductas, especialmente de organismos a los que no parece apropiado reconocerles capacida- des conceptuales, es otra de las razones que se alegan a la hora de postular contenidos no conceptuales.
Nora Stigol Departamento de Filosofía Universidad de Buenos Aires
Estamos viviendo una cuarta revolución industrial, donde estudiantes y docentes se convierten en los principales actores independientemente de la edad.
Lisbeth Dávila Docente de Posgrado Universidad Ecotec
Los LMS en la educación se han transformado en una herramienta precisa para el avance pedagógico, estos han incluido modelos metodológicos como que buscan la generación de cambios significativos en el aula de clase. Se deja de lado la educación tradicional de tal forma que se modifica el pensamiento respecto a que el estudiante es una “caja vacía” que necesita ser llenada o alimentada con el conocimiento impartido por el profesor, quien es el que posee la verdad absoluta.
Rompiendo con ese paradigma tradicional, el presente número dialoga con las nuevas realidades metodolo´gicas pero además, técnicas y de contexto para evaluar la propuesta preliminar de guías, guiones, plantillas, modelos y planes de acompaña-
miento que han considerado criterios como el Aprendizaje Basado en Proyectos, Aula Invertida, Aprendizaje Experiencial, Educomunicación, Gamificación, entre otras complementadas con la utilización del concepto de repositorio abierto para que los estudiantes puedan adquirir el desarrollo de las destrezas.
Es entonces que el presente número tiene en cuenta todas estas corrientes me- todológicas para consolidar en un cuerpo arbitrado, las experiencias, ideas e innova- ciones de profesionales ligados al campo educativo y experimental, con el objetivo de apoyar a los agentes facilitadores de motivación, —entendiendo estos como pilares del objetivo general del proyecto— y conectarlos con nuevas oportundiades para el ejer- cicio de enseñanza-aprendizaje en los esacios áulicos y, fomentar la práctica de com- partir conocimiento a partir del conocimiento, capacidad e influencia para utilizar las TIC y cualquiera de sus recursos para el desarrollo de talleres, tutorías y o programas de formación formal y no formal.
Los procesos educativos, a propósito de la paralización obligatoria a la que se vieron sometidos a causa de las instancias pandémicas de 2020 y, postergadas durante 2021; dejaron en evidencia las claras falencias metodológicas además de las brechas generacionales tanto para administrativos, docentes e incluso estudiantes que ahora, han pasado a recibir una educación híbrida en la que dialogan estrategias sincrónicas, asincrónicas y en muchos casos, con una presencialidad remota.
Estos términos se fueron incorporando paulatinamente en la psiquis de cada uno de los miembros del ecosistema educativo, no solo en la educación general básica sino incluso en niveles superiores. Sin embargo, se ha vuelto innegable que como investiga- dores, se ha pasado de hablar de la educación del siglo XX, de las dos primeras décadas del S. XXI y lo pos pandémico. En ese contexto, ese número recoge todos esos ele- mentos para analizar, evaluar y proponer condiciones en las que se pueda hacer uso de los recursos tecnológicos en estudiantes de diferentes niveles educativos (inicial, edu- cación general básica, bachillerato general unificado y pregrado universitario) y que
están por ingresar a una etapa en la educación en donde existe un mal entendimiento de los criterios de realización de las clases virtuales y el uso de las redes sociales como complementos comunicativos de la enseñanza-aprendizaje.
Este número recoge una reflexión acerca del desconocimiento de las posibilida- des educativas y pedagógicas que pueden generarse con el uso de softwares estructu- rados en redes sociales para los procesos educativos. Además, invita a pensar en cómo este desconocimiento ha creado una resistencia por parte del profesorado, cuerpo ad- ministrativo, estudiantes y sus familias sobre la inferencia en los procesos de enseñan- za con respecto al uso de las redes sociales durante las sesiones de clase.
Se explora desde lo teórico local, las apreciaciones de L. Dávila, investigadora desde las TIC para los procesos de enseñanza aprendizaje (2019), quien propone que aquello que denominamos “la era digital” demanda constantes cambios en donde “la evolución de la tecnología e innovación están presentes en todos los ámbitos en los que se desenvuelve el ser humano” (Dávila, 2019, p. 12).
Desde esta perspectiva cada uno de los capítulos funciona de forma independien- te por su exploración contextual pero además, comprende en conjunto los avances en los procesos educativos en contraste con lo orientado dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible propuestos por la UNESCO (2016) y que en concordancia con la autora citada, requiere de “un cambio entre la didáctica tradicional y la actual con el uso de las Tecno- logías de Información y Comunicación (TIC) en la nueva sociedad del siglo XXI” (p. 12), debido a la necesidad de implementar y por ende el desarrollar nuevas competencias digi- tales docentes que permitan una mejor comprensión del aprendizaje.
Silva y Serrano por ejemplo, proponen una visión de programas desactualizados y que tienen repercusión directa con el Currículo Reformado en Artes. Ambos, desde prác- ticas independientes (educomunicación y artes) reflexionan sobre el “qué” de los procesos de planificación y “cómo” hacen referencia a la delimitación clara de los objetivos que se pretende alcanzar; los autores exploran la adaptación del estudiantado y sus característi- cas; y que, además coincide con evaluaciones macro de Gragorio-Cano y Casas Agudo en 2018:
(…) expresar claramente las actividades a realizar; prevé el material o los recursos necesarios; incluye la evaluación de resultados;
temporaliza las unidades y objetivos; permite que cada alumno camine a su propio ritmo; y considera la actividad del alumno como eje del proceso (Gregorio-Cano y Casas-Agudo, 2018, p. 257).
Paralelo a estas propuestas, Macías, Palacios y Echeverría detallan desde diferen- tes momentos de la educación básica cómo en un contexto en el que la globalización y la expansión de las TIC ha hecho que la mayoría de los sujetos (educandos) de todas las edades y estratos socioeconómicos tengan una familiarización con alguna de las herra- mientas y aplicativos de las TIC —especialmente con las redes sociales— detallan como utilizar estos recursos como estrategia significativa enlazada y sugerido desde el Objetivo de Desarrollo Sostenible 36.6 (UNESCO, p. 38) ante la falta de motivación por parte de los docentes (debido a la carga horaria en aumento) que ha inclinado la balanza hacia la no concientización sobre el manejo de estos recursos comunicacionales y se asoció su uso, con la comunicación directa.
De esta forma, cada una de las unidades, tan únicas e independientes, presentan cómo se fue ha desarrollado una ausencia de gestión y organización respecto al tiempo y uso de los espacios de aprendizaje tecnológico que desde lo teórico representa que,
(…) organizar computadores, Tablet, celulares conexiones wifi entre
otros, y más aún que no se cuente con un docente de informática permanente que dirija los procesos, sino que les corresponde a los docentes titulares de cada curso desarrollar este tipo de aprendizaje desde cada una de las áreas básicas desarrolladas, generando sin in tensión una mala práctica co municativa desde lo educativo (Hudgson y Hoy, 2018)
La llegada de las redes sociales a los procesos educativos es el resultado del amplio crecimiento de las tecnologías de la comunicación, en ese sentido, la escuela desde su es- pacio físico no podía quedar fuera de este movimiento cultural en el que el fenómeno de las redes sociales se ha convertido en una capa inherente para quienes hacen uso de algún tipo de dispositivo electrónico, precisamente por ello,
(…) el ámbito educativo debería actuar como una ventana abierta al mundo al que se van a enfrentar los alumnos, por eso debe incluir en las prácticas el desarrollo de habilidades con nuevas tecnologías para el uso crítico y responsable. (Hudgson y Hoy, 2018, p. 39)
Sobre esto, Morales y Corredor (2016) afirman en su investigación “Las redes so- ciales: una estrategia pedagógica” comentan sobre las posibilidades de estas para ayudar al ejercicio docente a gestionar un programa de calidad dentro de una plataforma (las redes) convertida en un mecanismo para impulsar y proyectar nuevas formas de innovación edu- cativa desde las ideas. En ese sentido, de acuerdo con Morales y Corredor:
para desmantelar el verdadero potencial que las redes sociales ofrecen en la construcción de conocimiento, y como centro de la investigación, para mejorar la calidad de vida del joven estudiante a través del uso de las herra mientas, que permiten promover bienes y servicios en este contexto sin lí mites geográficos y culturales (Hudgson y Hoy, 2018, p. 245).
El uso de estos recursos pasó de ser un complemento a ser la clase en su totalidad, sin poseer los criterios metodológicos adecuados para la adaptación de una plataforma de comunicación a un entorno virtual de aprendizaje que iguale las condiciones con las que se puede desarrollar una clase y que vio fuertemente influenciado el desempeño curricular de estudiantes de tercero de bachillerato quienes pierden interés por continuar con sus estudios de pregrado (universitarios).
Es necesario reforzar los procesos de cambio hacia los paradigmas educativos y que, desde mi perspectiva, es como se están articulando los procesos educativos actuales; conscientes de cómo se está realizando determinadas prácticas no solo desde lo educati- vo-formativo, sino también, desde lo administrativo. Esto se debe a que, en esta instancia es necesario cambiar algunos de los aspectos que configuran las estructuras educativas, así como implementar dentro de sus propios paradigmas, reflexiones alrededor de la éti- ca, ideología tecno- pedagógica, cultural y, por supuesto, política (Aguerrondo, 1999) para una nueva realidad educativa postpandemia.
Jefferson Cabrera Amaiquema
Dávila Santillán, L. N. (2019). Estrategias de gamificación aplicadas al desarrollo de com- petencias digitales docentes. Guayaquil: Magister en Tecnología e Innovación Edu- cativa. Recuperado el 11 de 12 de 2020
Gregorio-Cano, A., & Casas-Agudo, D. (2018). Planning for teaching in the teaching-lear- ning process: Translation and Law. Historia y Comunicación Social, 525-538. doi:h- ttp://dx.doi.org/10.5209/rev_HICS.2014.v19.44982
Hudgson, G. N., & Hoy, G. M. (2018). Redes sociales y su aporte en el fortalecimiento del aprendizaje. Barranquilla, Colombia: Universidad de la Costa. Obtenido de ht- tps://repositorio.cuc.edu.co/bitstream/handle/11323/2804/40989646%20-%20 39154521.pdf?sequence=1&isAllowed=y
López Osorio, J. A. (2017). Lenguajes emergentes en la comunicación educativa contem- poránea. Textos y Sentidos. Obtenido de https://revistas.ucp.edu.co/index.php/tex- tosysentidos/article/view/147/144
Morales, A., & Corredor, H. (2016). Las redes sociales: una estrategia pedagógica. Cien- cia y Poder Aéreo, 11(1), 242-255. doi:http://dx.doi.org/10.18667/cienciaypoderae- reo.522
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